UNA VOZ APOYO A FAVOR DEL PUEBLO
COLOMBIANO PERO UNA DE PROTESTA ENCONTRA
DE LOS QUE DESTRUYEN NUESTRA ALMA MATER
Como profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad
Surcolombiana quiero manifestar públicamente mi más sincero respaldo a nuestros
campesinos, a los pequeños mineros, a los transportadores, lecheros y en
general al pueblo de Colombia que de manera legítima le están exigiendo al
gobierno colombiano que se ocupe de temas centrales como la tan aplazada
reforma agraria, es increíble que en los últimos 50 años se han titulado 23 millones de hectáreas, el 92% de ellas baldíos o
títulos colectivos, pero que por reforma agraria, solo se hayan titulado el
5,6% de ellas, se calcula que 6,6 millones de hectáreas fueron despojadas por la violencia en las
últimas dos décadas, esto es, el 15% de la superficie agropecuaria del país,
sin embargo, a pesar de la falta de acceso a la tierra, el 70% de los alimentos que
se producen en el país vienen de pequeños campesinos[1].
¡Es cierto! aunque no nos atrevamos a reconocerlo el
alimento básico de nuestra canasta familiar, lo suministran quienes hoy
protesta contra un Estado y un gobierno que no hecho nada distinto que negarles
sistemáticamente cualquier posibilidad de subsistencia, alimentando con ello los
ríos de sangre, generados por la absurda y fratricida guerra a la que nos
tienen sometidos, ¿Quienes integran las filas de las FARC E.P, el ELN, Ejercito
Nacional o la Policía Nacional?, pues los hijos del pueblo, aquellos que han
sido paridos y amamantados por aquellas mujeres que son hijas de la violencia y
que se niega deliberadamente a seguir creando hijos para ser entregados a los mezquinos intereses de quienes se
usufructúan de esta pírrica guerra, ya hace varios siglos el historiador, biógrafo y
ensayista griego Plutarco, señalaría “Los
pobres van a la guerra a combatir y a morir por los caprichos, las riquezas y
el superfluo de otros”.
Y es verdad, nuestros honrados, trabajadores y orgullosos
campesinos son desafortunadamente mucho más que pobres, como lo señalan los
datos, pues más que pobreza, en el campo
colombiano hay indigencia. Mientras en las ciudades los pobres son el 30% y los
indigentes el 7%; en el campo los pobres son el 65% y los indigentes el 33%, este
es el resultado de décadas de abandono y olvido[2].
Irónicamente hoy registran los medios de comunicación que según el Presidente
de la República, en los últimos 2 años se han invertido un billón de pesos en
el “bienestar de las fuerza pública”[3],
noticia importante si se tienen en cuenta la situación de muchos de nuestros
soldados y policías que día a día dan la vida por los intereses del gobierno, o
del Estado, y por supuesto por el pueblo colombiano, que requiere ser liberados
de la delincuencia organizada, del narcotráfico y de tantos hechos de violencia
a los que estas personas les hacen frente, mal podría pensarse en dejarlos
solos cuando merecen en este sentido nuestra solidaridad y respeto. Lo triste
del asunto es que anuncios en esta línea no son comunes para nuestros
campesinos, ellos tienen que levantarse, y ponernos físicamente a aguantar
hambre para que los escuchen.
Preocupa que sea con los alzados en armas, en la Habana, que
tenga que discutirse la Reforma Agraria, porqué no hacerlo con nuestros
campesinos que si son sinceros, que ha puesto a los muertos, que han padecido
la miseria que deja la guerra, en últimas que han sido víctimas y que saben que
sería bueno para mejorar sus terribles condiciones.
MI VOZ DE PROTESTA
Es muy importante que nos manifestarnos
frente a las injusticias, a las que están sometiendo a nuestro pueblo, pero es
inaudito que dichas manifestaciones terminen confundiéndose con el uso de la violencia extrema, por
encapuchados que respondiendo a intereses oscuros y subvirtiendo la voluntad
del pueblo, casi que dándole la espalda, se aprovecha de la situación para
utilizar medidas desenfrenadas acabando con ello con nuestra propia madre, no
puedo imaginar que está pasando por la cabeza de unas personas que destruye y
prende fuego a nuestra universidad, que saquea, y destroza como plaga salvaje, el
patrimonio del pueblo, que equivocados están, o acertados si sus propósitos son
de otro tipo, estas personas, que deberían estar avergonzados de sus
desaciertos.
Invito a toda la comunidad académica a
rechazar pacíficamente, este tipo de actos y a realizar una sanción social en
contra sus acciones que en nada nos identifican. Invito igualmente al profesor Hernando
Gutierrez y Dolly Arias, nuestros representantes de los docentes en el Consejo
Superior a que se manifiesten públicamente y por escrito frente a estos actos,
el silencio resulta cómplice de los pocos que le quiere hacer daño a la
institución, es necesario que todo el cuerpo docente unifique el criterio de ¡NO MÁS VIOLENCIA EN NUESTRA INSTITUCIÓN!,
la universidad es un espacio abierto, es un foro permanente de ideas, pero ante
todo es un templo que no puede ser profanado por ideologías retardatarias y
extremistas que en nada le hace bien a proceso de movilización social al que está
llegando nuestro pueblo.
Es un deber ético y cívico que los docentes, egresados, administrativos
y los estudiantes de la Universidad Surcolombiana, apoyen a nuestro pueblo,
pues el Alma Mater, debe liderar como lo señala nuestro himno, la historia de
nuestro país, ¡Juntos haremos la historia!, con el pueblo, que en últimas, es
el soberano tal como lo define nuestra Constitución Política.
ALFREDO VARGAS ORTIZ
Orgullosamente Docente
De la Universidad Surcolombiana
[1] SEMANA. Así es la
Colombia rural. http://www.semana.com/especiales/pilares-tierra/asi-es-la-colombia-rural.html.
[2] Ibi.
[3] EL ESPECTADOR. Se ha
invertido $1 billón en bienestar de FF.MM durante últimos dos años. http://www.elespectador.com/noticias/politica/se-ha-invertido-1-billon-bienestar-de-ffmm-durante-ulti-articulo-444201
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